El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) expresa su profunda preocupación por el debilitamiento de organismos estratégicos del sistema científico y tecnológico nacional y advierte sobre el riesgo para la soberanía científica, tecnológica y productiva de la Argentina
El Comité Ejecutivo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) manifiesta su profunda preocupación por las decisiones que afectan a organismos estratégicos del sistema científico y tecnológico nacional, en particular la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Estas instituciones, junto con las universidades nacionales, conforman un entramado público de producción de conocimiento, formación de recursos humanos, investigación, innovación y transferencia tecnológica que constituye uno de los principales activos estratégicos de la nación. Su debilitamiento compromete capacidades construidas durante décadas, afecta el desarrollo científico y tecnológico, limita la innovación y reduce las posibilidades de construir un modelo de desarrollo con mayor autonomía, inclusión y competitividad.
La situación de la Comisión Nacional de Energía Atómica
La CNEA constituye una de las instituciones científicas y tecnológicas más relevantes de la Argentina y es un actor fundamental para el desarrollo nacional. A lo largo de más de siete décadas ha consolidado capacidades únicas en investigación, desarrollo e innovación en el campo nuclear, formando generaciones de científicos, ingenieros y técnicos altamente especializados y posicionando al país entre el reducido grupo de naciones que dominan tecnologías nucleares complejas.
El desarrollo nuclear argentino representa una política de Estado vinculada, directamente, con la soberanía científica, tecnológica y energética. Sus contribuciones abarcan la generación de energía, la medicina nuclear, la producción de radioisótopos, las aplicaciones industriales, la investigación científica y el desarrollo de tecnologías estratégicas con impacto en múltiples sectores productivos y sociales.
Las universidades públicas nacionales mantienen con la CNEA una relación histórica y estratégica. Miles de estudiantes realizan allí parte de su formación y numerosos equipos desarrollan proyectos conjuntos, comparten infraestructura científica y producen conocimiento de frontera. La pérdida de investigadores, profesionales y técnicos especializados, junto con el desfinanciamiento o la paralización de proyectos estratégicos como la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM) y el reactor multipropósito RA-10, pone en riesgo capacidades cuya construcción demandó décadas de inversión pública y que, una vez desarticuladas, resultan extremadamente difíciles de recuperar.
La situación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
El CIN expresa también su preocupación por la situación que atraviesa el CONICET, particularmente por las dificultades que afectan la continuidad de las trayectorias científicas y la incorporación de nuevas generaciones de investigadoras e investigadores al sistema.
La incertidumbre que enfrentan cientos de becarias y becarios doctorales y posdoctorales, sumada a las demoras y restricciones en los mecanismos de ingreso a la Carrera del Investigador Científico, genera interrupciones que afectan no solo a quienes desarrollan sus carreras académicas, sino también a los grupos de investigación, los institutos de doble dependencia y las universidades nacionales que sostienen buena parte de la producción científica del país.
La formación de recursos humanos de excelencia constituye una inversión estratégica del Estado. La discontinuidad de estas trayectorias implica una pérdida de capacidades científicas difícilmente recuperable y profundiza procesos de desarticulación institucional que comprometen el futuro del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.
La situación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial
El CIN manifiesta, asimismo, su preocupación por la situación del INTI, organismo fundamental para el fortalecimiento del entramado productivo nacional. Desde hace más de seis décadas, el INTI desempeña un papel estratégico en la investigación aplicada, la innovación tecnológica, la metrología, la certificación de calidad, la transferencia de tecnología y el acompañamiento a los sectores industriales, especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
Su trabajo constituye un puente indispensable entre el conocimiento científico, las universidades y el sistema productivo. El debilitamiento de sus capacidades técnicas y profesionales afecta la competitividad de la industria argentina, limita la incorporación de innovación y compromete las posibilidades de avanzar hacia un modelo de desarrollo basado en el conocimiento y el valor agregado.
La situación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
El Comité Ejecutivo expresa también su preocupación por la situación del INTA, institución estratégica para el desarrollo agropecuario, la seguridad alimentaria, la innovación tecnológica y el desarrollo territorial.
El INTA ha sido históricamente un actor central en la investigación, la extensión rural y la transferencia tecnológica, promoviendo la productividad, la sostenibilidad ambiental, el fortalecimiento de las economías regionales y la incorporación de innovación en toda la cadena agroalimentaria. Su articulación con las universidades nacionales y con el sistema científico argentino resulta esencial para la formación de profesionales, la investigación aplicada y el desarrollo de tecnologías adaptadas a las necesidades del país.
El debilitamiento de esta institución compromete capacidades científicas y tecnológicas indispensables para afrontar los desafíos productivos, ambientales y sociales de la Argentina.
La defensa del sistema científico y tecnológico nacional
La CNEA, el CONICET, el INTI, el INTA y las universidades nacionales integran un sistema público de ciencia, tecnología e innovación que ha permitido a la Argentina construir capacidades reconocidas internacionalmente, formar recursos humanos altamente calificados, impulsar la innovación y contribuir al desarrollo económico, social y productivo del país.
La soberanía científica y tecnológica constituye una condición indispensable para fortalecer la autonomía nacional, promover el desarrollo productivo, garantizar la seguridad energética y alimentaria, enfrentar los desafíos sanitarios y ambientales y ampliar las capacidades del Estado para definir su propio futuro. En un contexto internacional caracterizado por una creciente competencia por el conocimiento y las tecnologías estratégicas, preservar estas instituciones no constituye únicamente una decisión presupuestaria: representa una política de Estado orientada a resguardar capacidades que demandaron décadas de construcción y que solo un reducido grupo de países ha logrado desarrollar.
Por todo lo expuesto, el CIN insta a las autoridades del Poder Ejecutivo Nacional a:
. Garantizar el funcionamiento y el fortalecimiento de los organismos estratégicos del sistema científico y tecnológico nacional.
. Suspender las medidas que impliquen la pérdida de capacidades científicas, tecnológicas y profesionales en instituciones como la CNEA, el CONICET, el INTI y el INTA.
. Asegurar el financiamiento necesario para la continuidad de los proyectos estratégicos, el sostenimiento de la infraestructura científica y tecnológica y la preservación de los recursos humanos altamente calificados.
. Adoptar medidas que garanticen la continuidad de las trayectorias de formación e investigación y promuevan el diálogo con las instituciones, las universidades nacionales, la comunidad científica y las y los trabajadores.
La universidad pública argentina no puede permanecer indiferente frente al debilitamiento de instituciones que constituyen pilares del desarrollo nacional. Defender la CNEA, el CONICET, el INTI y el INTA es defender un modelo de país basado en el conocimiento, la innovación, la producción y la formación de recursos humanos de excelencia. Es, en definitiva, defender la soberanía científica, tecnológica y productiva de la Argentina y las capacidades que permitirán construir un futuro con mayor autonomía, desarrollo y bienestar para toda la sociedad.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 6 de julio de 2026
Comité Ejecutivo
Consejo Interuniversitario Nacional (CIN)


