Desde el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) despedimos con profundo pesar al profesor Hércules Pinelli, el primer rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) elegido por la Asamblea Universitaria tras el retorno de la democracia. A la vez, fue presidente de este Consejo entre 1988 y 1989.
Anhelamos que su ejemplo de gestión y de dedicación siga inspirando la defensa de la universidad pública, gratuita, abierta y de calidad.
Las autoridades y el equipo del CIN lamentan la pérdida y expresan sus respetos para familiares y amistades.
Compartimos la reflexión de Jorge Manuel Gil:
CATEDRA LIBRE “PENSAMIENTO E INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA”
«La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida;
truécase en polvo el cráneo pensador;
pero viven perpetuamente y fructifican
los pensamientos que en él se elaboraron».
José Martí, poeta, héroe nacional cubano.
Pancho Pinelli, un rector de aquellos, un humanista de siempre.
Nos llega la noticia, lenta, pausada, distante sobre la decisión de Pancho de dejarnos. Ese segundo alejamiento a que nos somete después de haber dejado de ser el primer rector que parió la democracia universitaria en la Patagonia sur.
Porque Hércules Pinelli, de él hablamos, fue un verdadero rector. Podía ver un poco más allá de los actores interesados, podía escuchar los ecos de las palabras comprometidas, podía decir en dos palabras y escribir en una línea lo que otros demorábamos tiempo y páginas en expresar.
Sabía anteponer los intereses sociales a las conveniencias individuales y prefería lo colectivo al mérito personal. Navegó aguas turbulentas estimulando a toda la tripulación universitaria -en especial los estudiantes- a gobernar el timón.
Porque nunca se refería a otros intereses que no fueran los del campo popular. El afuera de la Uni. Eso nos enseñó siempre. El único camino posible para una sociedad más justa es el más lento, el más difícil, el más sacrificado: el de la educación. Solo la formación de la conciencia modela la historia y permite un otro futuro.
Por eso se comprometió con la educación de los adultos y con la universidad nacional pública. Una educación científica y crítica cercana y útil a las necesidades colectivas.
Él nos enseñó sin proponérselo, sólo actuando, mirando, hablando. Con profundidad conceptual, pero con calidez humana. De esas enseñanzas realmente significativas.
Siempre fue respetado. Incluso por sus adversarios, sus antagonistas más obstinados, que entendieron el compromiso de su palabra.
Hoy -sumida la Universidad en el peligroso letargo de un presente que quiere destruir la historia- nos despedimos. ¡Hasta siempre, Panchito! Te guardaremos en nuestro recuerdo con cada acción que nos permita -como vos recitabas- “mantener nuestros rasgos más típicos”.
Comodoro Rivadavia, 14 de enero de 2026
Jorge Manuel Gil, coordinador.


